Entrevistamos a Mònica Figueras autora de ‘Los Veranos’

Hoy tenemos el placer de compartiros la entrevista que le hemos hecho a Mònica Figueras, autora de ‘Los Veranos’ la muestra que tenemos actualmente en nuestro espacio expositivo y que se puede ver hasta el próximo viernes 5 de septiembre.

Mònica es una fotógrafa que hunde sus raíces en la luz y el salitre del Mediterráneo. Para ella, la fotografía no es solo una técnica, sino una forma de respirar el mundo, de conectar con la poesía de lo cotidiano y de plantearse preguntas profundas a través de cada disparo.

Con una estética que bebe del verano eterno de su Palamós natal y una mirada reivindicativa e íntima, Mònica nos hablará de su proceso creativo, su amor por lo analógico y cómo convierte la nostalgia en narrativa visual. Una conversación para saborear sin prisa, porque, como ella bien dice: ‘La prisa mata la poesía’

Además, es una oportunidad única para conocer de primera mano el proyecto ‘Los Veranos’, cuya exposición puedes visitar en nuestro espacio hasta el 5 de septiembre. Todas las obras que la componen, impresas en nuestro laboratorio, están a la venta para que puedas llevarte a casa un fragmento de este verano eterno. ¿Te lo vas a perder?

Háblanos un poco de ti ¿Quién eres? ¿Qué relación tienes con la fotografía?

Soy Mònica Figueras, fotógrafa nacida en Palamós, hija del mar y del verano eterno. Crecí en ese apartamento veraniego frente al mar, donde aprendí que lo cotidiano, esas sillas de plástico y los toldos amarillos también tienen su propia poesía.

Regresé después de estudiar diseño gráfico en Barcelona. Hoy vivo en bañador, me doy un baño al amanecer y dejo que aquellos abuelos que bajan al mar inspiren mi mirada.

Mi retrato parte de una mirada femenina, reivindicativa, íntima. Busco sensualidad, humor, simbología, insinuación… pero lo esencial es la intención. Cada disparo nace de una pregunta profunda: ¿por qué hago esto?”

La fotografía se ha convertido en una extensión natural de mí. No salgo de casa sin una cámara, como quien no se olvida de las llaves o del abrigo. Está en mi manera de caminar, de observar, de detenerme. Es mi forma de respirar el mundo.

¿Cuál es tu equipo de trabajo?

Trabajo con muchas cámaras analógicas, de medio formato y de 35 mm, compactas, réflex e instantáneas. Me gusta experimentar, y siento que cada proyecto pide una cámara distinta. Últimamente estoy un poco obsesionada con las ópticas tele. Poder acercarme más allá de lo que alcanzan mis ojos me resulta casi mágico, como si pudieras robarle un secreto al paisaje.

Dicho eso, no me caso con ninguna marca. Para mí, lo importante no es la herramienta, sino el ojo. La forma de mirar, la sensibilidad, la intuición… Eso es lo que realmente define una imagen. La cámara solo acompaña.

¿Por qué analógico? ¿Qué te aporta que no tienes con el digital?

Soy analógica en todos los sentidos de la vida. Me muevo en una BH antigua siempre que puedo, suelo vestir con ropa que fue de mi abuela, y estas notas las estoy escribiendo a mano, en una libreta de papel reciclado, sentada frente al mar. Soy una nostálgica y una romántica sin remedio.

En la fotografía, el analógico me conecta con un ritmo diferente. Hay algo de misterio, de magia, en no saber exactamente qué resultado obtendrás. Me aleja de la inmediatez y la ansiedad de lo digital, y me obliga a mirar con más intención, a esperar el momento justo, el ángulo preciso.
La textura, los colores, la imperfección… todo tiene más alma. Para mí, disparar en analógico no es solo una elección técnica, es un acto de presencia, de atención y de cariño hacia lo que tengo delante.

¿Cómo te acerca el proceso analógico a las personas que fotografías?

El analógico crea un espacio más lento y sincero. Como no hay una pantalla que interrumpa ni fotos infinitas, todo se vuelve más presente. La persona frente a la cámara se relaja, confía, y yo también. Es curioso pero confío más en una foto analógica que en 40 digitales.

¿Algún consejo para lxs fotografxs que quieran explorar la fotografía analógica?

Tienes que gastar mucho dinero y muchos disparos para entender cómo funciona, cómo a ti te funciona y familiarizarte con ella. Pero te aseguro que vale la pena.

Al principio puede parecer frustrante, porque todo es más lento y más caro. Pero ahí mismo está su valor, en aprender a esperar, a equivocarte y a confiar en el proceso.

Mi consejo es que no te obsesiones con el resultado al principio. Disfruta del camino, del ruido del carrete al avanzar, de no saber exactamente qué saldrá.
Y cuando empieces a ver tus primeras fotos reveladas, entenderás por qué vale la pena.

¿Cómo la combinas con la fotografía digital?

Cuando trabajo en un proyecto personal, uso únicamente cámaras analógicas. Es mi forma natural de mirar y expresarme. Pero cuando se trata de un encargo o de fotos para otra persona, suelo trabajar primero en digital, hago la foto, la analizo, la comparto, y si todo encaja, entonces la repito en film.

Casi siempre la imagen final elegida es la tomada en analógico.

¿Qué tipo de fotografía te interesa más?

No me gusta encasillar mi trabajo en un solo tipo de fotografía. Me interesa lo que surge de una mirada auténtica y sincera, ya sea un retrato, un paisaje, una escena o un instante cargado de emoción. Para mí, la fotografía es un lenguaje flexible que busca contar historias más allá de las etiquetas.

¿Profesionalmente a qué tipo de fotografía te dedicas?

Profesionalmente trabajo mucho en publicidad, pero también hago moda, fotografía de viajes y otros encargos variados. Lo que me define no es el género, sino mi estilo y mi manera de mirar. En cada proyecto busco mantener esa autenticidad y sensibilidad que mencionaba antes.

Además, me interesa mucho la fotografía documental, porque me permite contar historias reales.

Aunque trabajo en el ámbito comercial, me gustaría seguir desarrollando proyectos más íntimos y narrativos que reflejen esa conexión emocional que me apasiona.

¿Cómo nació ‘Los Veranos’? 

‘Los Veranos’ nació casi sin planearlo, como una extensión natural de mi vida y mi manera de mirar. Para mí, el verano no es solo una estación, sino un estado mental, una sensación que me acompaña más allá del calendario.

Crecer en un pueblo turístico como Palamós me enseñó a observar el contraste entre la energía efímera de la temporada alta y la calma que llega después y queda la memoria del verano.

¿Dónde han sido tomadas las imágenes?

Todas han sido disparadas en el mediterráneo. En Baleares y Costa Brava.

¿Es un proyecto ya finalizado?

No, y mientras yo esté viva, no va a terminar.

¿En qué proyectos estás trabajando?

Llevo demasiado tiempo pensando en diseñar un libro. Creo que es el momento de ponerme seriamente con esto.

¿Cuánto tiempo hace que conoces VisualKorner?

Muchos años, casi desde que empecé a fotografiar en analógico. He pasado por otros lugares por proximidad, pero en VisualKorner te ofrecen también impresión fine art y enmarcación de gran calidad.

¿Qué tipo de trabajo realizas con nosotros?

Revelado de carretes, impresiones y enmarcaciones.

¿Cómo valoras el servicio?

En Visualkorner siempre me han tratado muy bien, humanidad y muchos años de experiencia que se notan.

Pero una cosa voy a decir, si volviera al diseño gráfico sería para colaborar con ellos y hacerles un rediseño completo de su identidad.

Y, para terminar, déjanos una frase que te motive o te defina.

“La prisa mata la poesía.”

 

 


¿Qué? Exposición «Los Veranoa» de Mònica Figueras

¿Cuándo? Del 18 de julio al 5 de septiembre de 2025

¿Dónde? Visualkorner (Carrer Balmes, 354, baixos, 08006, Barcelona)

¿Cuánto? Gratis