Antonio Lachós nos abre el corazón del Festival BFOTO de Barastro

En VisualKorner hemos tenido el placer de conversar con Antonio Lachós, fotógrafo profesional y uno de los miembros de la organización del Festival BFOTO de Barbastro. Queríamos saber todos los entresijos del festival y sin duda alguna todo lo que nos ha contado, no ha hecho más que acrecentar las ganas de ir hasta allí y vivirlo in situ.

 

¿Qué caracteriza a esta edición del Festival BFOTO, a diferencia de ediciones pasadas?

La principal novedad es el primer Encuentro de Escuelas de fotografía. Ocho escuelas de Aragón, Cataluña y Valencia participarán en un coloquio en el que se debatirá en torno a la enseñanza de la fotografía. Se realizarán proyecciones nocturnas con los trabajos de alumnos de estas escuelas y de otras. Habrá un espacio para el visionado de porfolios con los profesores invitados de cada escuela, ocho en total. Y por último se compartirá un espacio expositivo en el que cada escuela será representada por el trabajo de un alumno/a.

 

Hemos leído que se organiza una muestra colectiva de gran formato por los colegios de la ciudad… ¿Qué repercusión tiene, o se pretende que tenga, este festival en las aspiraciones laborales o de ocio de los alumnos?

Los alumnos de 4 a 6 años de los colegios de primaria de Barbastro participan en una muestra colectiva de fotografía de gran tamaño. Lo hacemos con alumnos de esa edad porque tienen menos contaminación visual que los de más edad, y a la vez tienen la autonomía suficiente para hacer fotos. De todas las fotos que hacen, se seleccionan algunas y se colocan en la valla ubicada en el centro de la ciudad. Así los niños pueden ver sus fotografías expuestas y el resto de ciudadanos tienen al alcance una expo del festival en plena calle.

No sabemos qué repercusión tendrá en sus aspiraciones, lo hacemos con la convicción  de que  la educación es un arma cargada de futuro.

 

De entre las actividades que el festival destina al aprendizaje, ¿nos podrías orientar un poco para saber qué perfiles encajan más en cada una de ellas?

  • En Visionados el perfil del participante es el de cualquier amante de la fotografía, preferiblemente con un nivel medio, que quiera comprender cuales son los resortes ocultos del proyecto que ha presentado. El jurado se encargará de descifrar los aspectos positivos y negativos de ese trabajo. Las críticas son mesuradas y en todo momento enfocadas a reflexionar y sacar de la experiencia un aprendizaje para el futuro.
  • El taller de José Manuel Navia consiste en una inversión en formación para compartir durante un fin de semana sus conocimientos y su capacidad para hacer entender lo inasible del proceso fotográfico. Es un maestro.
  • La charla de José Manuel Navia es para todos los públicos. Territorio, viaje y memoria. Buscamos hacer accesible la fotografía a cualquier persona que le interese mínimamente la cultura, la imagen, ver fotografías y las relaciones que se establecen entre estas, la memoria y el viaje.
  • La charla de Sergio del Molino también es para todos los públicos. El escritor hablará en Negativos sin positivar de la España vacía, de las conexiones que existen entre la literatura y la fotografía. Del Molino es un autor que en todos sus libros (La hora violeta, La España vacía, Lo que a nadie le importa…) desarrolla hábilmente las posibilidades de las fotos para comprender el mundo.
  • El Encuentro de Escuelas está pensado para alumnos que apenas han tenido contacto aún con la fotografía y ya poseen cierta autonomía para poder hacer fotos.

 

¿Qué vinculación especial o artística une al río Vero con el festival y sus exposiciones?

Consideramos el cauce del río Vero la principal arteria emocional de la ciudad, al margen de que su uso público sea inexistente. Por esa razón reivindicamos al río como lugar de encuentro a través de la imagen.  Con Carpe Diem se ha planteado una exposición a la vera del río, construida con retratos que muestran a 100 personas que han nacido desde 1917 hasta 2017, un retrato de cada año. Es una forma, como ocurre en el Espacio Argensola, de buscar la implicación de la gente que de otra forma no tendría acceso ni interés por el mundo fotográfico.

 

¿Qué papel juegan las escuelas dentro del festival?

Las de primaria de Barbastro son fundamentales porque serán las que tendrán que continuar con el festival en unos años. Y las Escuelas de Fotografía porque son el lugar donde están preparando las pociones mágicas de la fotografía que está por venir. No hay que olvidar que este es un festival de fotografía Emergente que huye de planteamientos clónicos.

 

¿Cómo se elige a los artistas que expondrán el en festival?

Es una elección digital: a dedo. Somos plenamente conscientes  de la escasez de medios, por lo que articulamos la búsqueda en base al lema de cada año. Una vez seleccionamos a los posibles candidatos les hacemos nuestra humilde propuesta y si es aceptada, aquí nos vemos. Desde el principio ha sido fundamental en este proceso la colaboración de la galería Spectrum Sotos y en esta última edición de la Biennal de Fotografía de Olot.

 

Se hacen exposiciones gratuitas al aire libre y en varios puntos, como en el pasaje fluvial del río Vero y el paseo del Coso. ¿Qué se busca con estas muestras gratuitas al aire libre, son una tradición o un experimento?

Son un experimento convertido en tradición, suponemos  que como todas las tradiciones. Buscamos la implicación de la gente, el acercamiento al universo fotográfico. Decía Matías Costa aquí el año pasado que “hacer fotos es muy fácil, lo difícil es la fotografía”: tal vez intentar explicar esto puede ser suficiente. Además, nadie puede amar lo que desconoce.

 

¿Qué expectativa de público se tiene para esta edición de EMERGENTES 2017?

No pensamos en números, queremos que quien venga disfrute, descubra y comparta. Y si se da todo lo anterior, que vuelva.

 

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